El inicio de operaciones del mercado de derivados constituye uno de los avances más significativos en el proceso de desarrollo e internacionalización del sistema financiero mexicano.

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El esfuerzo constante de equipos multidisciplinarios integrados por profesionales de la Bolsa Mexicana de Valores (BMV), la Asociación Mexicana de Intermediarios Bursátiles (AMIB) y la S.D. Indeval, permitió el desarrollo de la arquitectura operativa, legal y de sistemas necesaria para el cumplimiento de los requisitos jurídicos, operativos, tecnológicos y prudenciales, establecidos de manera conjunta por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, la Comisión Nacional Bancaria y de Valores y el Banco de México (las autoridades financieras).
Mercado de derivados
La importancia de que países como México cuenten con productos derivados cotizados en una bolsa ha sido destacada por organismos financieros internacionales como el International Monetary Fund (IMF) y la International Finance Corporation (IFC). En México, la creación del mercado de derivados ha exigido la imposición de requerimientos especiales que se adicionan a los recomendados internacionalmente (recomendaciones del Grupo de los 30 (G-30), la International Organization of Securities Commissions (IOSCO), la Federación Internacional de Bolsas de Valores (conocida como FIBV por sus siglas en francés) y la Futures Industry Association (FIA), entre otras.
La creación del mercado de derivados inicio el 15 de diciembre de 1998. Es una sociedad anónima de capital variable que pertenece al grupo Bolsa Mexicana de Valores, donde se puede comprar y vender futuros y opciones de divisas, acciones, índice de la bolsa, tasas de interés y bonos.
La existencia de este mercado se justifica a raíz de una economía globalizada y de los sistemas financieros, los cuales surgen como un mecanismo para protegerse de la volatilidad en los mercados cambiarios.
¿Cómo se define el mercado de derivados?
Es un punto donde los compradores (demandantes) y los vendedores (oferentes) aseguran el precio de un bien llamado subyacente (lo cual puede ser un producto físico como petróleo, azúcar, café, etcétera, o financiero, como acciones, tasas de interés, tipos de cambio, índice de precios, etcétera) hoy a un precio para su entrega en el futuro. También puede definirse como el mercado de derivados en el que se compran y se venden ilusiones, ya que lo que se está pactando es en realidad el buen deseo de que los precios de los bienes se comporten como cada participante quiere.



