TRAS la crisis mundial, se han hecho llamamientos para endurecer la regulación de los servicios financieros.
Pero ¿qué es un servicio financiero?
Entre las cosas que pueden comprarse con dinero, hay una diferencia entre un bien (algo tangible que dura, ya sea por mucho o poco tiempo) y un servicio (una tarea que alguien realiza para usted). Un servicio financiero no es el bien financiero en sí por ejemplo, un préstamo hipotecario para comprar una casa o una póliza de seguros de automóvil, sino lo que podría definirse como el proceso de adquirir el bien financiero. En otras palabras, es la transacción necesaria para obtener el bien financiero. Los servicios financieros abarca muchos tipos de transacciones, en ámbitos tales como el sector inmobiliario, de financiamiento al consumo, bancario y seguros. También abarca varios modelos de financiamiento para la inversión, incluidos los valores (véase el recuadro). Pero las distinciones dentro del sector financiero no son claras.
Por ejemplo, una persona que trabaje en la industria inmobiliaria, como un agente hipotecario, puede prestar un servicios financieros ayudando a los clientes a encontrar un préstamo con una estructura de vencimientos y tasas de interés que se adapten a sus circunstancias. Pero esos clientes también pueden obtener crédito a través de sus tarjetas o de un banco comercial. Este banco toma depósitos de clientes y presta el dinero para generar mayores rentabilidades de las que paga por esos depósitos. Un banco de inversión ayuda a las empresas a captar fondos. Las empresas de seguros obtienen primas de clientes que compran pólizas contra el riesgo de que se produzca un evento asegurado, como un accidente de automóvil o un incendio.
Fundamentalmente, los servicios financieros actúan de intermediario. Canaliza dinero de los ahorristas a los prestatarios, y pone en contacto a personas que quieren reducir su riesgo con otras que están dispuestas a asumir ese riesgo. Las personas que ahorran para la jubilación, por ejemplo, pueden beneficiarse de la intermediación. Cuanto mayor sea la rentabilidad que los jubilados obtengan por su dinero, menor será el monto que tendrán que ahorrar para lograr su meta de ingreso de jubilación, teniendo en cuenta la inflación. Para obtener esa rentabilidad se debe prestar dinero a alguien que pagará por utilizarlo (interés). Prestar y obtener los pagos son actividades complicadas y arriesgadas.



